Septiembre y la dictadura de la felicidad
Estela Adamuz
9/8/20261 min read
Septiembre suele venir acompañado de un mensaje bastante claro:
volver con ganas, retomar rutinas, ponerse objetivos, empezar proyectos, aprovechar el impulso de la vuelta...
Y, sin embargo, no todo el mundo vuelve así.
Hay personas que regresan cansadas, tristes, con ansiedad o con la sensación de no haber descansado suficiente. Algunas vuelven a un trabajo que no les gusta, a una rutina que pesa o a problemas que durante unas semanas estuvieron un poco más lejos.
A veces, además de volver, parece que tenemos que volver bien.
Y ahí aparece esa especie de dictadura de la felicidad:la idea de que deberíamos sentirnos motivados, agradecidos y llenos de energía porque “empieza una nueva etapa”.
Pero septiembre también puede dar pereza. Puede remover. Puede generar incertidumbre.
Y no pasa nada porque sea así.
No todas las emociones desagradables son un problema que haya que resolver rápidamente. A veces son información. Nos hablan de cansancio, de límites, de necesidades o de cosas de nuestra vida que quizá merecen ser revisadas.
Quizá volver a la rutina no tenga que significar volver fingiendo que estamos bien.
A veces puede significar simplemente preguntarnos:
¿Cómo estoy realmente al volver?
¿Y qué necesito para cuidarme un poco mejor este septiembre?
Porque cuidar la salud mental no consiste en estar bien todo el tiempo.
También consiste en poder reconocer cuándo no lo estamos, sin castigarnos por ello.
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© 2026 Impronta Psicología-Estela Adamuz· Psicóloga General Sanitaria. Colegiada nº AO15052.
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